
Derechas y ultraderechas en el mundo
Rodríguez Araujo, Octavio
Siglo XXI, México: 2004
248 pp
Rodríguez Araujo, Octavio
Siglo XXI, México: 2004
248 pp
Calificación: 4/5
Categoría: Para no quedarse callado en aquellas
sobremesas comprometedoras sobre política internacional;
y, por qué no, para definirse. Créanme, es mejor que un
libro de Luis Pazos (y hasta más barato) y entenderás mejor
qué diferencia hay entre derecha e izquierda.

sobremesas comprometedoras sobre política internacional;
y, por qué no, para definirse. Créanme, es mejor que un
libro de Luis Pazos (y hasta más barato) y entenderás mejor
qué diferencia hay entre derecha e izquierda.

Izquierdas e izquierdismos; de la primera internacional a Porto Alegre
Rodríguez Araujo, Octavio
Siglo XXI, México: 2002
223 pp
Rodríguez Araujo, Octavio
Siglo XXI, México: 2002
223 pp
Calificación: 3/5
Categoría: Para aquellos que nos decimos izquierdistas sin saber de a qué se refiere ser de izquierda realmente; para calificar si los partidos políticos que se presentan medio rojillos lo son en realidad. Y para farolear en las reuniones donde asista gente sabelotodo y pedante.
Para muchos la mejor manera de entender qué diablos pasa a su alrededor es tratando de encontrar buenos y malos en sus historias; por un lado, el maniqueísmo nos acostumbra a juzgar todo como si fuera un claroscuro tajante, donde el gris no tiene lugar. En otro extremo encontramos el nihilismo, junto con el gris "punto intermedio"; el primero, apólogo de la negación, el segundo, con la pretensión de ánimo conciliador. Sin embargo, todo hombre ha caído en uno u otro extremo: el interés por categorizar su circunstancia es un presupuesto tan humano como el actuar racional. El discurso y las ideas políticas tampoco quedan excluidas de esta explicación.
En política, hablar de izquierda o derecha nos remite al conflicto, a la inquebrantable defensa de las verdades absolutas. Bajo este razonamiento, el fenómeno político representa un denominador común alrededor del cual cada quien hace propio un dios y un diablo. Por esta razón, dos obras que parecen tan opuestas son extrañamente parecidas, más allá de la obviedad que representa haber sido producto del mismo autor, y más allá de que constituyan una serie.
Bien se observa que derechas y ultraderechas es la continuación de la serie iniciada con izquierdas e izquierdismos; verdad a medias -si se me permite decirlo-, aún a pesar de la afirmación explícita del autor. Cada una de las obras presenta una metodología diversa respecto de la explicación de los conceptos políticos abordados: tal como el título indica, en izquierdas... el hilo conductor es el pensamiento marxista, a partir de la Asociación Internacional de Trabajadores (llamada "Primera Internacional"), hasta las ideas vertidas en el Segundo Foro Internacional de Porto Alegre del año 2002. ¿Explicación unidimensional?, la respuesta puede variar. Desde un análisis superficial, sí; el autor en repetidas ocasiones se afirma como militante de izquierda marxista, sin embargo, la autocrítica también se hace presente en el transcurso de las páginas, baste como ejemplo el tratamiento que se da al régimen soviético, o bien, la mal llamada Revolución Cultural. Por otra parte, es interesante señalar el interés del autor por explicar las diferentes heterodoxias marxistas y aquellos movimientos ideológicos que tienen por génesis planteamientos diferentes al de Carlos Marx, como el pluralismo o el neo-anarquismo, al igual que la necesidad de replantear la izquierda frente a los desafíos actuales, y no agotarla en una simple comunidad de acción, sino además téorica, intento logrado a medias en el Foro de Porto Alegre.
Al analizar la otra cara de la moneda en Derechas y ultraderechas, el autor sigue un proceso distinto. Al igual que la obra precedente, el libro comienza con un capítulo explicativo, donde se analizan los conceptos políticos utilizados en el desarrollo posterior. Se debe señalar que dicho apartado -denominado "Propuestas Conceptuales"- tiene mayor profundidad que su equivalente en Izquierdas e izquierdismos, consecuencia de la preocupación -más ausente en el primer libro- por exponer el relativismo conceptual entre dichos términos políticos. Dentro de esta parte, un excelente razonamiento es el referido a las diferencias entre "izquierda-derecha" (en la cual se habla de una tendencia mayor o menor al igualitarismo) y "progresista-conservador" (que se refiere al disentimiento o conformidad hacia el orden establecido), en seguimiento a las ideas de Norberto Bobbio.
La segunda parte de Derechas y ultraderechas, en oposición al primer libro, da mayor preminencia al estudio de los gobiernos de "derecha" mediante la geografía política frente al análisis cronológico, y, a diferencia de Izquierdas e izquierdismos, se sigue una investigación más descriptiva, incluso catalogando al régimen Stalinista como de derecha. Por lo mismo, surge una conclusión muy esclarecedora en torno al pensmiento del autor: hablar de derecha no sólo remite al tratamiento que se al sistema económico, la verticalidad en las relaciones de poder entre gobierno y gobernados constituye un referente de igual o mayor importancia.
La utilidad que ofrece esta pareja de libros puede reflejarse en la explicación sencilla de la geopolítica de los últimos siglos, al igual que el esclarecimiento de ciertos conceptos que, si bien son de uso cotidiano en la esfera pública, muchas veces no son comprendidos a profundidad. A manera de corolario final, debe insistirse en la necesidad de conformar verdaderas comunidades teóricas en la participación política, enseñanza que deja la lectura de este tipo de obras. Con independencia de toda doctrina, debe reiterarse la necesidad incrementar la conciencia política dirigida a la emancipación del ciudadano, en contraposición a la democracia manejada por las ambiciones políticas, aquélla donde la ciudadanía y sus necesidades quedan relegadas. Por ello, la conciencia se convierte en presupuesto de la acción política en un régimen verdaderamente democrático.
En política, hablar de izquierda o derecha nos remite al conflicto, a la inquebrantable defensa de las verdades absolutas. Bajo este razonamiento, el fenómeno político representa un denominador común alrededor del cual cada quien hace propio un dios y un diablo. Por esta razón, dos obras que parecen tan opuestas son extrañamente parecidas, más allá de la obviedad que representa haber sido producto del mismo autor, y más allá de que constituyan una serie.
Bien se observa que derechas y ultraderechas es la continuación de la serie iniciada con izquierdas e izquierdismos; verdad a medias -si se me permite decirlo-, aún a pesar de la afirmación explícita del autor. Cada una de las obras presenta una metodología diversa respecto de la explicación de los conceptos políticos abordados: tal como el título indica, en izquierdas... el hilo conductor es el pensamiento marxista, a partir de la Asociación Internacional de Trabajadores (llamada "Primera Internacional"), hasta las ideas vertidas en el Segundo Foro Internacional de Porto Alegre del año 2002. ¿Explicación unidimensional?, la respuesta puede variar. Desde un análisis superficial, sí; el autor en repetidas ocasiones se afirma como militante de izquierda marxista, sin embargo, la autocrítica también se hace presente en el transcurso de las páginas, baste como ejemplo el tratamiento que se da al régimen soviético, o bien, la mal llamada Revolución Cultural. Por otra parte, es interesante señalar el interés del autor por explicar las diferentes heterodoxias marxistas y aquellos movimientos ideológicos que tienen por génesis planteamientos diferentes al de Carlos Marx, como el pluralismo o el neo-anarquismo, al igual que la necesidad de replantear la izquierda frente a los desafíos actuales, y no agotarla en una simple comunidad de acción, sino además téorica, intento logrado a medias en el Foro de Porto Alegre.
Al analizar la otra cara de la moneda en Derechas y ultraderechas, el autor sigue un proceso distinto. Al igual que la obra precedente, el libro comienza con un capítulo explicativo, donde se analizan los conceptos políticos utilizados en el desarrollo posterior. Se debe señalar que dicho apartado -denominado "Propuestas Conceptuales"- tiene mayor profundidad que su equivalente en Izquierdas e izquierdismos, consecuencia de la preocupación -más ausente en el primer libro- por exponer el relativismo conceptual entre dichos términos políticos. Dentro de esta parte, un excelente razonamiento es el referido a las diferencias entre "izquierda-derecha" (en la cual se habla de una tendencia mayor o menor al igualitarismo) y "progresista-conservador" (que se refiere al disentimiento o conformidad hacia el orden establecido), en seguimiento a las ideas de Norberto Bobbio.
La segunda parte de Derechas y ultraderechas, en oposición al primer libro, da mayor preminencia al estudio de los gobiernos de "derecha" mediante la geografía política frente al análisis cronológico, y, a diferencia de Izquierdas e izquierdismos, se sigue una investigación más descriptiva, incluso catalogando al régimen Stalinista como de derecha. Por lo mismo, surge una conclusión muy esclarecedora en torno al pensmiento del autor: hablar de derecha no sólo remite al tratamiento que se al sistema económico, la verticalidad en las relaciones de poder entre gobierno y gobernados constituye un referente de igual o mayor importancia.
La utilidad que ofrece esta pareja de libros puede reflejarse en la explicación sencilla de la geopolítica de los últimos siglos, al igual que el esclarecimiento de ciertos conceptos que, si bien son de uso cotidiano en la esfera pública, muchas veces no son comprendidos a profundidad. A manera de corolario final, debe insistirse en la necesidad de conformar verdaderas comunidades teóricas en la participación política, enseñanza que deja la lectura de este tipo de obras. Con independencia de toda doctrina, debe reiterarse la necesidad incrementar la conciencia política dirigida a la emancipación del ciudadano, en contraposición a la democracia manejada por las ambiciones políticas, aquélla donde la ciudadanía y sus necesidades quedan relegadas. Por ello, la conciencia se convierte en presupuesto de la acción política en un régimen verdaderamente democrático.

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