Me gusta hablar del maniqieísmo, no por una fijación por encontrar buenos y malos, o ver las cosas en blanco y negro. Es muy cierto, existen claroscuros, como también es verdadero que los matices son factor común en las diferencias. Sin embargo, para la humanidad la manera más simple de categorizar sus referencias es a través de polos opuestos:
verdadero o falso, día o noche...
verdadero o falso, día o noche...
Es de esta manera como la humanidad trata de comprender la diferencia, buscando opuestos aún donde no existen; elegir entre una opción u otra se convierte en un dilema tan dramático, muchas veces inexistente.
A partir de este panorama decidí exponer los dilemas con mayor trascendencia para nuestra sociedad contemporánea; y sin mayor ánimo de trascendencia que el de la diversión quisiera enumerar cuantos polos opuestos se puedan encontrar, no por ambición protagonística, sí por alegrarme el rato.

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