martes, 17 de julio de 2007

Iniciando una nueva sección!



No se trata de recomendar nomás por el hecho de hacerlo; tampoco es un ánimo de narrar grandes hazañas, no suelo tener buen verbo...


De modo que prefiero decir las cosas como son; claro, aunque la honestidad no es por mucho mi virtud por referencia.

¿Qué puede volver tan significante un relato?, sin duda creo que las banalidades. De lo contrario nuestras rutinas terminarían donde se archiva lo común, y de paso corriente.

Banalidad. Suena bonita la palabra; en otros lados les dicen pendejadas, algunos simplemente las llaman intrascendencias. Estoy de acuerdo, ¿pero cómo sería nuestro mundo sin estas basurillas?

Esta es la mejor de mis razones para iniciar un nuevo apartado, dedicado a echar un vistazo a los objetos perdidos que en el mejor momento están allí, alegrando nuestra vida con falsas parafernalias, sea por burla, adicción o acaso simple curiosidad.


Homenaje a un grande


¿Mezcal?, no lo creo dicha bebida resulta de la destilación de una variedad de agave. La botella dice con aparente simpleza "destilado de caña".

Aguardiente es la palabra. Aunque en otras latitudes el destilado de caña suele llamarse Ron, hablar de aguardiente nos evoca lo más oscuro del argot etílico; el "nirvana" culposo de una borrachera desenfrenada, impecable. ¿Grados de alcohol etílico?: los suficientes para emprender el vuelo etéreo y despertar las pasiones más ocultas por la prudencia.

Lo digo por experiencia.

La vida tiene sus procesos, ya dije que en sobrias circunstancias lo que permea es la prudencia. Al paso de la experiencia el autocontrol comienza a fallar, las ganas de experimentar rebasan nuestros cabales con fugacidad apremiante. Entonces se pierde la ingenuidad, todo viene y todo vale; comienzas a dudar de los dioses, aquellos monolitos donde ciframos nuestra confianza miope... las estructuras se rompen. Y la historia carecerá de valor; la autoreferencia se diluye.

No hablo de posmodernismo o la totalidad del ser, sino de la peda... emprender el vuelo etéreo.

Los proféticos beben ajenjo, mientras que la grandilocuencia del vino se hace patente. Muchos lánguidos toman vodka, no faltarán quienes aconsejen un buen whisky "dry". Aunque entre cuates preferamos las chelas y aquel ron "cuyo nombre no deberá ser mencionado" -Bacacho, pues- nadie ha podido escapar la tentación del aguardiente; mucho menos el Tonayán...

Mi circunstancia es extraña. Cuando apenas era un puberto con ingenuidad apendejante perjuraba que sólo iba a tomar chela. Vaya equivocaciones que pone el destino. Cuando "agarré el pedo" de mi vida -no de alcohol, sino de tomar las riendas de mi camino- el espíritu melindroso quedó sepultado, ¿cuántos pomos? ...con honestidad les diré que ya ni se.

A esas alturas ya había probado el Tonayán, la experiencia trascendental; como cuando escuché por vez primera Led Zeppelin y Jimmy Hendrix, o bien al subir montañas.

Tal como sucede con el peyote, probar el Tonayán requiere de ciertos pasos; dicho sea de paso: con el aguardiente no te quedas en el viaje, sólo bien crudo. Primero, el organismo deberá ser implacable: hígado, corazón y mente tienen que estar sincronizados a plenitud, ni un poco más o tantito menos; en suma: saber qué bebes y que lo deseas. Segundo (y el más importante): necesidad de beberlo, que puede surgir por necesidad monetaria o porque no había otra "tella" en el Oxxo de la esquina.

Por supuesto, el Tonayán no se lleva con lo Kitsch, está más allá de la moda, trasciende el espíritu objetivo y toda conciencia. El aguardiente te llama, otorgándote abrigo ante la necesidad; el aguardiente es milagrosísimo: más que el Cristo de Chalma; su bondad es inmensa, sólo tienes que peregrinar al Oxxo más cercano.

Algunas recetas:

Tonayán "fresh"
Licuar media taza de Tonayán con media taza de hielos, agregar 3/4 de taza de jugo de naranja y tres hojas de menta. La consistencia debe quedar espesa como consecuencia del hielo, si falta deben agregarse más.

El Místico
Mezclar 150 ml. de Tonayán con 150 ml. de Whisky y 150 ml. de cerveza clara (a punto de hielo). Agregar 600 ml. de Mundet sabor frutal (el que es de color rojizo) bien frío. Mezclar ingrediendes e incluir jugo de limón al gusto. NOTA: El resultado debe ser una medida con poco más de 1 litro con 350 ml. sírvase bien frío y en porciones pequeñas a manera de aperitivo.

Madre Teresa
100 ml. de Tonayán , 500 ml. de rompope y 500 ml. de Coca-Cola. Mezclar y servirse frío.

*Si conocen recetas agradecería que me las enviaran.

No hay comentarios.: